Mi primera hija, Sofia, tuvo lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. En ese momento, comenzamos con baby led weaning pero continuamos con lactancia materna. A los 7 meses, volví a trabajar a la oficina y la extracción de leche se me complicaba, por lo que Sofia tomaba biberón de fórmula durante el día y leche materna en la noche y mañanas conmigo.

Cuando se acercaba su primer año, empecé a averiguar sobre qué leche debería darle: leche de vaca o fórmula nº3. Sabía que mi leche ya no sería suficiente porque, al no darle durante el día, mi producción se había reducido muchísimo y solo tenía leche durante la madrugada (hacíamos colecho).

Entré a muchísimos blogs de mamás, leí a varios pediatras y entré a diversas páginas confiables de medicina y cuidados de bebé. Encontré todo tipo de información: por qué la leche de vaca es buena para tu bebé vs. por qué la leche de vaca es mala, por qué darle fórmula nº3 vs. por qué no darle fórmula… entre otros. ¡Estaba muy confundida!

Entonces, decidí hablar con mi hermana (la nutricionista) y preguntarle qué sabía u opinaba sobre los lácteos. Me mostró información que me impresionó muchísimo sobre su relación con el cáncer (especialmente en mujeres), alergias y asma. Además de todas las hormonas y antibióticos que se administran a la vaca y luego pasan a quienes consumen su leche.

También revisé junto a ella las etiquetas de todas las “mejores” fórmulas del mercado para bebés de +1 año, y todas contenían azúcares añadidos y lácteos.

En ese momento, supe que no quería darle lácteos ni fórmulas nº3 a mi hija. Pero ¿cómo iba a hacer para suplir sus requerimientos diarios de calcio y proteína? Empecé a averiguar sobre las “leches” vegetales… y también encontré información diversa: por qué son buenas vs. por qué son malas, por qué leche de almendras vs. por qué leche de coco, etc.

De nuevo, fui donde mi hermana, quien me dijo: las “leches” vegetales no van a suplir las necesidades diarias de calcio y proteína de Sofia, pero sí hay leches vegetales fortificadas que ayudarán muchísimo a completar el requerimiento diario de calcio. Así que… decidí encontrar la leche vegetal “más fortificada” que hubiera a la venta en Perú.

Mientras tanto, Sofia ya tenía 15 meses y tomaba fórmula con una cucharadita de Lúcuma Mornings (Ecoandino) antes de dormir (quedé embarazada cuando Sofia tenía 11 meses y a sus 12, dejé de producir leche). ¿Cómo iba a hacer para quitarle la fórmula y reemplazarla por leche vegetal “sin que se diera cuenta”? Felizmente, simplemente un día le puse leche de almendras (Natura) con su polvito de Lúcuma Mornings, y ¡le encantó! ¡Fue un súper alivio!

Para no llenarla de la misma leche vegetal, en la mañana le daba leche de coco fortificada (Pacific) con su avena y polvo de Moringa (La Milagrosa) y, en las noches, su biberón de leche de almendras (Natura). Durante el día, me aseguraba de llenar todas sus comidas con alimentos ricos en proteínas y calcio: menestras, brócoli, huevo, quinua, kiwicha, cereales fortificados de “Mamá Chef”, etc. Como buena bebé, no comía casi nada, pero solo comía alimentos ricos en vitaminas y minerales. Adicionalmente, consumía diariamente sus suplementos de Vitamina D y Hierro (recetados por su pediatra).

Ahora, Sofia tiene 2 años recién cumplidos y su plato favorito es: Arroz CBL con lentejas y tomate. Y… no duerme sin su biberón de leche de almendras con Cacao o Lúcuma Mornings.

Flavia Becker
Flavia Becker

Emprendedora y mamá de Sofia (2 años) y Mateo (5 meses)